Capitán Garfio

‘Hook’ (anzuelo) es el nombre de la tremendísima campaña lanzada en el Reino Unido para tratar de evitar que los jóvenes (y no tan jóvenes) se vean enganchados por el vicio del tabaco.
La publicidad suele acertar más o menos cuando se trata de vender un producto o una marca. Cuando se pone moralista y apela al alarmismo para tratar de transformar las conciencias, cambiar hábitos pocos saludables o evitar accidentes de tráfico, entre otros loables objetivos, normalmente falla. Y suele errar, creo, porque emplea las mismas o parecidas armas para vender pantalones que para tratar de evitar que los adolescentes fumen. Y no es lo mismo. La publicidad gusta de utilizar impactos rápidos, espectaculares, de ‘pim, pam, fuego’, que queden en la retina e influyan en el momento decisivo, que contribuyan a hacerse notar por encima del resto de propuetas (marcas). Pero no es lo mismo convencerme (hablo en sentido figurado, nunca he sido fumador) para que compre una marca X de pantalones que para que deje de hacer algo que me gusta y forma parte de nuestra vida.
Fumar es un hábito que da placer y que lo lleva haciendo el ser humano desde hace un montón de siglos. Siempre ha estado ahí. Un hábito por el que los Gobiernos se lucran; un hábito compartido por todas las profesiones, incluidos los médicos, y clases sociales. ¿Cómo quieren hacer entender que el tabaco es perjudicial cuando vemos a Santiago Carrillo, lúcido y saludable con 92 años, con su sempiterno cigarrillo entre los dedos?, ¿y esos abueletes rurales que matan la tarde cigarrillo tras cigarrillo (sin boquilla, mejor)?, ¿sobre qué parámetros de hábitos saludables estamos hablando?
Es que lo quieren eliminar de un plumazo. Y hay cosas que requieren de mucho más tiempo. Aquí no vale el típico spot de 20 segundos. Ni siquiera apelando al Capitán Garfio.

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Comentarios
Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de Juan Luis!
Creo que el principal problema es que no se "analizan" debidamente los públicos objetivos con los mensajes que quieren transmitir en este tipo de campañas.
Al público joven hablarle de la muerte, de la enfermedad, de las pensiones... es algo que ven muy lejos, no identifican esos mensajes con que ellos sean los destinatarios. Hay que dar la vuelta a los mensajes y para ello hay que "analizar" más y mejor a los destinatarios.
Un ejemplo que puede aclarar mi comentario: anunciar crema solar protectora. Si nos dirigimos al público joven habrá que apelar a los beneficios que le reportan a los jóvenes la utilización de esos productos. Pero, ¡no los beneficios que ya conocemos y que valen para todo el mundo! hay que enfocarlos a los beneficios que tienen los jóvenes en la cabeza: verano, fiestas, ¡LIGAR! y para ello, lo que les va a ayudar a estar guapo, atractivo, sugerente, ... será el uso de las cremas protectoras! ¡Esos mensajes son los que verdaderamente le importan en esa etapa de sus vidas!. Los de la salud no los interiorizan, son personas con toda la vitalidad del mundo, toda la vida por delante... en lo último que piensan es en aspectos negativos de la vida.
En definitiva, creo que para que este tipo de campañas sean eficaces ¡Hay que trabajar más los públicos para que los mensajes sean los más certeros y eficaces!
Y tener en cuenta que la Educación juega un papel importante a la hora de "vender" estas campañas de sensibilización.
Publicado por: Edorta Azaola | Apirila-Abril 13, 2007 12:52 PM
Estando de acuerdo con los comentarios en ambos sentidos, discrepo en un argumento. No es un problema de la publicidad, en este caso.
En concreto, con el mundo del tabaco, estamos ante un problema de sensibilización, de cambio de percepción que intente provocar un cambio de comportamiento. Así, la génesis está en que los fumadores quieren seguir siéndolo hasta que no haya "otro remedio". Es un problema de voluntad. Y ante ello, el soporte empleado no es eficaz. No es un problema de publicidad sino más bien que, conociendo el problema, no se llega correctamente a los públicos.
Por otro lado, creo que es de reconocer, que el ejercicio creativo que se realiza en estas campañas es tremendamente interesante. Lástima que no cumplan los objetivos.
Publicado por: Juanjo Brizuela | Apirila-Abril 17, 2007 10:10 AM
Sí creo que sea un problema de la publicidad, que no consigue los objetivos que busca. En este tipo de campañas se suele optar por la vía del alarmismo, la enfermedad, la muerte y el público al que se dirige normalmente suele ser refractario a este tipo de mensajes. No está preparado para aceptar mensajes tan fuertes y no se siente destinatario.
El resultado suele ser una campaña "polémica" más, triste sambetino que se cuelga en demasiadas ocasiones de la chepa de la publicidad.
Publicado por: Juan Luis | Apirila-Abril 17, 2007 11:12 AM
¿Y cuáles son los objetivos que buscan? ¿Dejar de fumar? ¿fumar menos? ¿educar a las siguientes generaciones? ¿llegar a otro tipo de públicos? ¿…? no es fácil saber los objetivos.
Pero no es problema de la publicidad.
Otra cosa es que los contenidos y las formas que emplea la publicidad no sean las más adecuadas. Pero parece que queda demostrado que haciendo campañas "duras", existe alguna reacción mayor por los públicos objetivos. Igual que en las campañas de tráfico.
Y quizá uno de los objetivos es "alarmar" a toda la sociedad, de ahí que quizá se busquen campañas muy socializadas, que se conviertan en tema de conversación.
Publicado por: Juanjo Brizuela | Apirila-Abril 17, 2007 03:43 PM
Soy muy escéptico ante este tipo de campañas, tanto para mentalizar sobre los peligros de las drogas, o las de tráfico, incluso parte de la publicidad supuestamente realista de organizaciones no gubernamentales.
Lo cierto es que, como bien dice Juanjo, puede haber cierta relación causa efecto entre la campaña y el alarmismo de la sociedad, pero es en el momento de pasar de ese alarmismo a una acción concreta cuando fallan.
Y es que el ser humano es capaz de pasar de la preocupación más absoluta a la más descarada indiferencia en cuestión de segundos. Un spot nos inquieta hasta que vemos el siguiente; o en el mejor de los casos no somos capaces de vincular el mensaje que nos han transmitido con un cambio de comportamiento (dejar de fumar, utilizar el cinturón de seguridad, no beber y conducir...). Si no ¿a qué viene tanta campaña punitiva?
Publicado por: Asier Albistur | Apirila-Abril 25, 2007 04:56 PM