Dímelo cantando (1)

Los privilegiados que trabajamos en el mundo de la publicidad y la comunicación, sabemos de la importancia que tiene la música en la transmisión del mensaje. El arte de organizar sensible y coherentemente sonidos y silencios, quizás no aporte sesudas conclusiones conceptuales, como las que pueden obtenerse de la lectura de eslóganes y textos de profundo calado. Y quizás tampoco mejore directamente la percepción del producto o servicio, como pueden hacerlo un restyling un cambio de packaging o un nuevo diseño estéticamente rompedor. Pero sí que es cierto que la música, y en concreto los breves lapsos de tiempo en los que notas y palabras conforman poemas melódicos en nuestros oídos, contribuyen a la creación de un universo publicitario pocas veces valorado.
Este universo, al que podríamos llamar también aura, alma, es el sonido de la esencia de marca, hace que percibamos el producto o servicio que se presenta ante nosotros de un modo concreto, y la música debidamente orientada hacia los públicos adecuados puede aumentar esta percepción de un modo u otro. Así, la música acompaña, soporta y en ocasiones toma el protagonismo principal de múltiples campañas publicitarias. Y muchas veces se cae en el error de trabajar mensajes, estéticas de campaña y otras variables comunicativas fundamentales, dejando para el último momento la creación o elección de la opción musical adecuada.
Este post, pretende ser un pequeño homenaje que desde AZK hacemos a aquellos artistas muchas veces incomprendidos e injustamente tratados, que han compuesto pequeñas obras o jingles musicales exitosos, que hoy en día forman parte de nuestra historia iconográfica particular.
Sería absurdo hacer un listado de aquellos jingles imprescindibles, más que nada por lo ambicioso y pretencioso del reto. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de rescatar algunas pequeñas melodías que por lo menos, os harán esbozar una sonrisa al recordar momentos, escenas y lugares.
El primer jingle publicitario se grabó en 1920 en California, en el que el grupo Happynes boys protagonizó la canción publicitaria del anunciante textil: Interwoven Stocks: Un anuncio de calcetines. Eran los primeros tiempos de la radio (Fuente: Historia iconográfica de la música en la publicidad; Fernando Montañés y Mikel Barsa, editor Iberautor Promociones Culturales SRL, 2006)
Seguro que mientras leíais estas líneas habéis recordado la cantinela “…es el Cola Cao desayuno y merienda ideal” fechada en 1956, su autor fue Aurelio Jordi Dotras y la voz solista es la de Roberto Rizzo. Realizado en un contexto social completamente diferente, por suerte, tiene el mérito de sobrevivir varias generaciones y de instalarse en la memoria asociado a un producto concreto.
En décadas posteriores podemos ver otros spots con base musical que han cobrado protagonismo: a primeros de los setenta, las muñecas de famosa y turrones El Lobo, por ejemplo.
Evidentemente, como en todo, las cosas evolucionan y la sofisticación tecnológica en la edición y grabación de piezas musicales colaboró a la mejora en las producción de bandas sonoras publicitarias, pero es interesante ver cómo en ocasiones se recurre a temas y grabaciones antiguas para spots o cuñas publicitarias actuales . Incluso explorando nuevos formatos como el musical, , no falta quien muy legítimamente aprovecha éxitos del mercado musical para impulsar su producto , los autores de auténticas obras de arte y melómanos curiosos, que recopilan y editan músicas de anuncio.
Por nuestra parte, seguiremos creyendo y trabajando apasionadamente en la publicidad integral, que se ve, se escucha, se toca, en ocasiones puede olerse, y ¡cómo no! sentirse.

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