
La semana pasada, tuve la oportunidad de conocer a fondo los entresijos de un mercado apasionante: el mundo outdoor (actividad al aire libre). Acompañando a un cliente como parte de una delegación comercial en Alemania, recorrí minuciosamente el laberinto de pasillos que delimitaban los stands de las marcas internacionales que ofertan productos a este mercado.
La evidencia de la evolución tecnológica en los productos (tejidos, membranas,…) que allí se exponían y que los consumidores podremos encontrar la primavera-verano del año que viene, era un denominador común en TODAS las marcas; allí no caben reliquias. Por otra parte, la variable diseño (formas y colores), era otro factor inherente a poder “estar en el mercado”. Y por último, ni que decir tiene, que las variables funcionales de los productos (transpirabilidad, impermeabilidad, resistencia al frío/calor, etc.) van implícitas de forma generalizada.
En este contexto, en el que la satisfacción funcional, está más que garantizada y es uniforme en TODAS las marcas, aporto una “clave” que determinará en buena parte, que el cliente en la tienda, elija una o otra marca (con el debido respeto a los ingenieros y/o product managers, soy de los que piensan que… las empresas fabrican productos, los consumidores compramos marcas).
La industria textil es una de las que más esfuerzo esta haciendo para desarrollar diseños con tejidos orgánicos, fibras naturales o recicladas y como consumidores, tenemos la opción, antes de comprar algún producto, conocer de que está hecho y cómo se realizó, con sólo mirar las etiquetas.
Aquella marca que consiga mantener la funcionalidad de sus prendas al 100% con estos tejidos naturales y/o reciclados, tendrá un producto diferencial; si además, esa marca tiene una historia creíble y lleva inherente un mensaje de compromiso con el planeta (su comunicación está orientada a esos valores intangibles que tanto valoran los clientes del mercado del outdoor), y que respire buen rollo, será una “lovemark” y se venderá más.
Por tanto, la “clave”, desde mi punto de vista queda marcada, por un lado, en adoptar un compromiso firme con la solidaridad y la ecología, concebir o mantener la apuesta por unos principios y apostar por investigar e innovar en la búsqueda de nuevos tejidos, prendas más técnicas y funcionales.
Por cierto, la visita, más que recomendable, fue a localidad alemana de Friedrichshafen, famosa por la fabricación de las aeronaves dirigibles, invento del conde Ferdinand Von Zeppelín.
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