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Fagocitosis comunicativa

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La innovación en comunicación corporativa: coherencia, compromiso y fomento de la actitud participativa.

La fagocitosis (del griego -phagos, 'el que come', kytos, 'célula'), es un tipo de endocitosis por el cual algunas células rodean con su membrana citoplasmática a una sustancia extracelular (un sólido) y la introducen al interior celular. Esto se produce gracias a la emisión de pseudópodos alrededor de la partícula o microorganismo hasta englobarla completamente y formar alrededor de él una vacuola, la cual fusionan posteriormente con lisosomas para degradar la sustancia fagocitada, la cual recibirá el nombre de fagosoma.

Éste término biológico, puede servir para explicar de un modo metafórico la forma en las que hoy en día muchas empresas entienden la comunicación. Así, siguiendo el hilo científico, la empresa o célula originaria, comienza por absorber o ingerir el citado elemento externo, esto es, la comunicación. La complejidad del proceso varía en función del tipo de empresa, sus necesidades y objetivos comunicativos, así como sus pretensiones a corto y largo plazo.

De esta forma, en no pocos casos, la comunicación, la publicidad, o el marketing se convierten en disciplinas ajenas, lejanas y extrañas en las que la mayoría de personas que conforman el organismo pluricelular absorbente no se ven reflejadas, y ello repercute en la proyección comunicativa de la empresa. Ello produce generalmente una separación completa de disciplinas que de forma natural deberían de trabajarse de manera cuando menos complementaria.

Por alejarnos de tanta retórica pseudo-científica, citaré un supuesto que quizás pueda ilustrar este efecto fagocitativo. No es objeto del autor tratar ningún ejemplo real comparable, ya que carece de datos y estadísticas concretas, y por ello expondremos un caso fruto de la imaginación, y totalmente virtual, pero que puede aclarar esta amalgama de términos y conceptos.

Pongámonos en el caso de una empresa que se dedicara a producir máquina herramienta, por ejemplo, en el de una virtual cooperativa vasca que produjera maquinaria para realizar moldeado de piezas de acero por electroerosión. Ésta empresa, que podría tener el nombre ficticio de ASMATUTA S.coop, fue fundada en la década de los 60 y aún sufriendo unos mínimos altibajos, podemos decir que hoy, disfruta de una salud económica y humana relativamente buena.

Imaginemos que ASMATUTA S.coop decide en su asamblea general, a propuesta del equipo directivo, iniciar los trámites para ampliar su potencial comercial y abrirse a nuevos mercados. En el orden del día, cuentan con varias decisiones, y una de ellas es la necesidad de incluir en la plantilla de la empresa, un equipo humano que desarrollará sus responsabilidades en el ámbito del marketing, la publicidad y la comunicación.

Quizás sea mucho imaginar, y aún a riesgo de ejercer de pitoniso de mente preclara, puedo adivinar que esa o esas personas que se incorporen a ASMATUTA s.coop van a convertirse en elementos fagocitados por una estructura empresarial tradicional, esto es, vertical y rígida, en la que formen parte de un departamento concreto: el departamento de comunicación.

Dicho departamento, se enfrenta a un reto complejo y tristemente cotidiano, el de explicar qué es la comunicación. Y es que todas las empresas comunican, y una gran mayoría no es consciente de ello. Por supuesto, no hace falta ningún mal llamado “gurú” de la comunicación para saber que una empresa en su día a día lanza un elevado número de mensajes a múltiples receptores: decidiendo acudir o no acudir a una feria comercial, teniendo una página web, no teniéndola, o actualizándola constantemente, diseñando sus tarjetas con ribetes dorados y un lazo en la izquierda superior o simplemente cogiendo el teléfono. Todo comunica.

En éste caso concreto, y atendiendo a la complejidad del reto planteado, cabe la más que posible situación en la que el equipo de comunicación no consiga adaptarse a su nueva situación, o no sea correctamente digerido por la “célula madre” y se limite al desarrollo de tareas mecánicas como la elección del color de los bolígrafos o las carpetas corporativas.

Llegados a este punto, la pregunta que podríamos hacernos es: ¿está todo perdido en comunicación? Y según mi humilde aunque firme opinión, no. Rotundamente no. Al contrario, la comunicación, de la mano del marketing en su faceta más eficaz y de la publicidad en la más artística y expresiva, debe ser compartida por todas las personas de la empresa, y debe formar parte de los procesos de generación de valor desde el inicio. Es así como puede afrontar su futuro inmediato, y como puede pasar de ser un “gasto” o un “problema” a convertirse en una solución real y diaria, que enlace con las dinámicas de trabajo de forma natural y coherente.

La realidad demuestra que la comunicación que funciona es aquella que se realiza día a día, y no solamente por un núcleo concreto de personas de la organización, esto es, no desde arriba hacia abajo, sino que funciona transversal y funcionalmente, e implica a toda la estructura. Así, de forma un tanto utópica, aunque no por ello lejana, podríamos aspirar a hablar de simbiosis comunicativa. Volviendo a la metáfora biológica, la simbiosis es un tipo de interacción biológica entre dos o más organismos de distintas especies, en la que todos salen beneficiados.

No pretendo exponer las bondades de una nueva revolución silenciosa en materia comunicativa, ni de ningún cambio de ruta tajante ni rupturista. Simplemente, creo que la comunicación, al igual que otras materias y modelos de gestión tales como la calidad, la excelencia o la responsabilidad social corporativa, deben ser asumida por los sujetos activos de la empresa, y como tal, conviene tener en consideración ciertos aspectos a la hora de tomar decisiones y llevarlas a cabo.

En este sentido, la mencionada simbiosis comunicativa puede funcionar de muy diversos modos: la incorporación de personas con capacidades y experiencias en comunicación que paulatinamente vayan colaborando en proyectos y facilitando la adopción de nuevas experiencias o el asesoramiento externo de un equipo de expertos involucrado en los proyectos, o incluso la participación en trabajos puntuales. En cualquier caso, el objetivo a lograr sería común: la incorporación de dinámicas comunicativas de forma natural y coherente, que responda a las necesidades reales de la organización en su día a día.

Comentarios

Ostras, Josu. Que profundidades biológicas nos traes. Ahora me vas a decir que tu también eres un bioquímico frustrado... ;-)

Joder Josu, un extraordinario relato de terror en pleno Halloween. Por desgracia, la Hipotética situación que narras es totalmente real y cotidiana en muchas empresas vascas, de sectores tradicionales o no. Y la situación que planteas es de sentido común, pero no por ello más sencilla, sobre todo para aquel que se enfrenta a una estructura anquilosada y jerarquizada y en la que, la mayoría de las veces, no pinta una mie... En demasiados casos, el responsable de comunicación será aceptado como aquel encargado de que el producto luzca bien en los folletos y stands, y el logo se vea más grande. Sólo si logra un status fuerte y convence a la cúpula de que la marca es uno de los principales activos de la empresa podrá hacer bien su labor. Tarea muy fácil :D
Por cierto, grandiosa imagen, todo un clásico de AZK.

Me gusta esa idea de simbiosis…
El problema al que nos enfrentamos hoy (a mi entender) es que o se cambia la actitud de la dirección hacia el valor de la comunicación o directamente el mecado te va a obligar a cambiar. Aun siendo cierto que aún hay muchas PYMES que están en una fase iniciarl, sí que entiendo que es como un proceso en el que se evoluciona.

Simbiosis… quizá. Adpatación al medio, como Darwin. También.

Este es uno de los casos en los que relees lo escrito, y te quedas pensando en la brasa que acabas de soltar...

En esencia lo que pretendía era reflejar una situación concreta que sucede en el día a día de muchas empresas, y que muchos de los que trabajamos en temas de comunicación hemos "vivivo-sufrido". Por desgracia hay cantidad de empresas que creen que contratando a un "experto" en comunicación la tarea está resuelta, (míticas ofertas de trabajo, que piden un director de comunicación que controle freehand e ilustrator...miedito...)

Sinceramente creo que no se trata de eso, sino más bien de saber poner en marcha los procesos de comunicación adecuados y disponer de una gran red de colaboradores interna y externa para llevarlos a cabo.

Sergio: de bioquímico no creo que tenga mucho porque era muy zote en ciencias. Era un intento de explicación, que se me ha ido un poco por la ramas ;P

Asier: muy bueno lo de halloween, me has leído la mente. Totalmente de acuerdo con lo de la marca. Mítica foto de banco de imágenes!

Juanjo: lo de las pymes es clave en todo esto, siempre pensamos a lo grande (yo el primero) y deberíamos estar mucho más centrados en las pymes. como darwin, evoución paso a paso, primero una patita, luego un ala, después la otra, y por último, comenzar a volar.

Un abrazo

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