Bota, bota, vota idiota

Dice así el estribillo de una canción de Manolo Kabezabolo , que he recordado tras ver algunos de los spots e iniciativas comunicativas presentadas en la campaña electoral al parlamento de Cataluña de 2010.
Creen que somos idiotas. Ésta es la conclusión que he obtenido tras es un pequeño ejercicio de observación, análisis y valoración de las soportes presentados por los distintos partidos políticos, dejando a un lado las simpatías o antipatías políticas.
No deja de ser contradictorio que unas organizaciones que mueven tanto dinero, sentimientos y poder como los partidos políticos, tengan un nivel comunicativo, en mi opinión, muy poco adecuado. Más aún en una tierra que destaca por sus grandes profesionales de la estrategia en comunicación.
Poco acertado, en primer lugar, por lo simplista. Por ejemplo, por recurrir a la utilización de recursos tan evidentes como el sexo, con la equiparación voto=orgasmo de la campaña pro-Montilla.
En éste caso concreto, da la impresión de que los soportes comunicactivos y acciones responden más a modas puntuales: "Vamos a hacer marketing viral que es lo que mola", o "Estamos entrando en la era del audiovisual", que a reflexiones profundas y coherentes.
En segundo por lo populista. Utilización de elementos que se entiende aún se conservan en la memoria colectiva: cutre-referencias a la heroína de videojuego Lara Croft , las mascotas carteristas , antiguos participantes de crónicas marcianas , y actrices porno .
Da la impresión que la mayoría de campañas se desarrollan con la intención de lograr simple notoriedad: que se me vea, conozca, escuche, identifique, etc. Pero sin responder a unos ejes comunicativos determinados. El vivo reflejo de una dirección comunicativa que cambia a golpe de sondeo, en función de para donde sople el viento, y con un punto de mira eminentemente cortoplacista.
Y en tercer y último lugar, porque no estamos hablando de crear un spot, un anuncio de radio, imprimir unos folletos o hacer una pegada de carteles. Se trata de generar ilusiones, sueños, esperanzas, o de transmitir seguridad, confianza y fortaleza, o bien de ser una nueva apuesta, algo diferente. Y para todo ésto, resulta esencial la ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN.
Fundamentalmente para saber hacia dónde se dirige la nave, qué objetivos tenemos, dónde está nuestro público potencial y cómo les convencemos/seducimos para que nos compren (votantes = compradores de discurso = electores).
Los partidos son evidentemente marcas, y sus representantes, cada vez más, deben trabajar su marca personal de forma coherente, trabajada, con unos objetivos reales y medibles (no sólo mediante resultados electorales, sino que también a través de indicadores comunicativos).
De momento,los augurios más optimistas pronostican un descenso del nivel de participación, y por lo tanto un fracaso en bloque de los solicitantes de voto. Con este nivel de comunicación no extraña nada.
Para concluir, teniendo en cuenta que Barcelona es una de las ciudades más punteras en todo lo relacionado con la publicidad a nivel estatal, no es complicado imaginar lo que nos espera en la cita electoral de mayo. Estaremos atentos.

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