Reputación, esa palabreja que quita el sueño a más de un responsable de Marketing

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Evidentemente es una palabreja con muchos y variados matices. Puede ser buena o mala, mejor o peor y siempre está supeditada a la valoración de terceros, a aquello que los demás piensan de ti. Parece claro que si estuviese sólo en nuestras manos optaríamos por la que parece la mejor de las opciones, esa que permite proyectar una imagen amable y respetada de nuestra identidad, aunque luego nos topemos con ejemplos de personajes de renombrada fama que han rendido homenaje a su cara menos cordial, la de la mala reputación, llámase Georges Brassens.

La realidad nos dice, salvo respetadas excepciones, que luchamos duramente para vencer en una interminable batalla contra gigantes que no molinos, por conseguir mejorar esa imagen nuestra, personal y profesional.  Sabemos del esfuerzo en la contienda y aún y todo batallamos, aunque nos lleguen voces experimentadas que intentan aportar algo de luz con mensajes como este; “Hasta que no pierdes la reputación no te das cuenta de la carga que era”.

Y aunque lo personal incide de forma clara en la percepción, en la imagen de los entornos sociales y laborales donde uno desempeña su existencia, ahora estamos en el tiempo de las empresas, en la era de la reputación corporativa. Y si entendemos con razonables dudas este término referido a individuos, ¿lo hacemos también cuando el protagonista es un negocio, organización, país, ciudad…?

Credibilidad, fiabilidad, ética, coherencia, empatía, visibilidad, integridad, capital social…, éstos pueden ser algunos de los atributos que destacamos cuando tratamos de entender el concepto de reputación. Pero, cuando hablamos de marcas, cómo llegamos a conocer realmente el grado de alcance de sus estrategias, cómo se aplican éstas dentro y fuera de la empresa. Cómo cuantificamos el valor y la diferencia con respecto a otras de su competencia. Cómo medimos esas cualidades, propias de la naturaleza de la empresa, de su ADN, que además forman parte del portfolio de intangibles de la marca. Tareas todas de difícil manejo y que rara vez se ponen en marcha por el escaso conocimiento de la materia y la exigua convicción de las personas que dirigen las empresas e instituciones.      

Por resumir y como diría algún ilustrado, cada uno termina ocupando el lugar que se merece, o como diría Sócrates, ilustrado sin ninguna duda, “Alcanzarás buena reputación, la mejor, esforzándote en ser lo que quieres parecer”.

Hay mucho de verdad y vigencia en unas palabras dichas hace más de 2.500 años. Palabras que hablan de integridad y honradez, cualidades que las empresas, y las marcas como sus mensajeras, han de integrar no solo en sus discursos también en su forma de hacer.

Sin querer juzgar lo que hacen otros, “Que fácil resulta ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”,  debemos, para aportar mayor valor a la marca, gestionar eficazmente las diferentes dimensiones de la empresa relacionadas con su reputación. Tenemos una tarea por delante apasionante, estamos en un momento en el que el término deja de ser una palabreja sin valor y significado para pasar a ser una palabra que define la hoja de ruta en la que inevitablemente han de coincidir todos los que participan y se benefician del funcionamiento y éxito de la empresa.

Tal vez de forma simplista, se podría añadir que las diferentes dimensiones de la reputación se fijan sobre siete pilares: productos / servicios, innovación, lugar de trabajo, administración, personas, liderazgo y rentabilidad. A partir de aquí, el análisis desde metodologías diversas, puede aportarnos los datos que necesitamos para saber la posición que ocupamos en la mente de nuestros públicos. Al fin y al cabo la reputación no deja de ser más que una pieza clave de nuestro posicionamiento, un proceso que si antes basaba en parte su estrategia en hitos, hoy, en la era del internet de las cosas, nos obliga a responder de forma continua y constante, 365 días al año, 24 horas al día.

Si os interesan referencias sobre reputación, os recomiendo estas dos:

MERCO, monitor empresarial de reputación corporativa, es una fuente interesante para todas las personas interesadas en conocer datos, información y metodología sobre el tema. También REPUTATION INSTITUTE, desde un punto de vista más global nos muestra la importante tarea que hay alrededor de la reputación de marca.

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