Eres el reflejo de tus actos. ¡Dona!

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Definitivamente, éste no va a ser un trabajo como cualquier otro. No va a ser suficiente con ponernos en la piel del cliente y optar por una propuesta de valor convincente que consiga conectar con las personas y empresas a las que queremos llegar, a través de los elementos de comunicación que estamos diseñando. En su definición y estrategia no van a valer las disquisiciones sobre las ventajas o desventajas de navegar por océanos rojos o azules. En este ejercicio de complicidad, no nos vale con determinar los atributos y beneficios funcionales del producto-servicio que se ofrece. Esta vez no basta con examinar y comprender el contexto donde se desarrollan los enmarañados mecanismos de la empresa, para así ofrecer con garantías respuestas adecuadas y eficaces en el ámbito de la comunicación. Para conseguir nuestros objetivos, ni siquiera va a ser suficiente con mostrar la relevancia de una institución tan singular como ésta, una asociación que viene recorriendo los diferentes pueblos de Gipuzkoa desde hace 50 años.

Ésta no puede ser una campaña como cualquier otra. No podemos hablar de un producto-servicio con características diferentes a las de la competencia, ya que ésta no existe. Aquí no hay posibilidad de comparar el precio de la oferta con otras opciones, ya que no lo tiene. Ni siquiera existe la opción de elegir entre propuestas diferentes, ya que no puedes llevarte nada, excepto una enorme gratitud y la satisfacción de haber realizado una acción solidaria y de compromiso con la vida de los demás.

Aquí, sólo hay una opción y ésta es donar.  

En una campaña como ésta para la Asociación de Donantes de Sangre de Gipuzkoa, donde la emoción se impone a la razón, al fin y al cabo hablamos de establecer lazos, vínculos de sangre; aunque estos permanezcan anónimos, no podemos conformarnos con rozar la piel de las personas. En este viaje se trata de introducirnos más adentro, profundizar en la acción y el mensaje, para llegar hasta ese motor que impulsa la solidaridad y el compromiso, el mismo que es necesario para hacer que la sangre circule por nuestro cuerpo, el corazón. Un órgano imprescindible para vivir pero sobre todo para convivir.

Un corazón imprescindible para conectar con las personas y empresas de Gipuzkoa, imprescindibles para que este proyecto se mantenga vivo, por lo menos, otros 50 años. Un corazón que bombee multitud de actos solidarios en forma de unos reflejos que iremos recogiendo en nuestro cuaderno de bitácora, con el fin de poner en marcha con éxito, a partir de una aportación económica, detallada en la web: www.gotatanta.eus , las nuevas instalaciones en Donostia-San Sebastián. Un espacio de trabajo más cercano a la ciudadanía, con un nuevo equipamiento y un servicio más moderno y avanzado, capaz de mantener el ritmo de asistencia demandado en este momento por la sociedad gipuzkoana.

En esto estamos metidos. Un viaje al que os invitamos, y que nos va a mostrar, seguro, a través del espejo solidario creado para la ocasión, los reflejos de multitud de personas que van a poner de manifiesto la enorme solidaridad de esta sociedad en la que vivimos.

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