Elefan…tástico

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Si no hubiera sido por la invitación familiar (tenemos en la familia un “tío” payaso), hecho que aprovecho ahora para agradecerle la deferencia públicamente, las diversas acciones de comunicación del Gran Circo Mundial, nunca hubieran terminado de arrastrarme hasta la taquilla.
El Circo Mundial tiene actualmente un espectáculo digno de ver, con artistas de talla internacional, con números ciertamente arriesgados y una puesta en escena más que digna; además es memorable, la apuesta y esfuerzo que supone, tener de forma nómada una plantilla de animales de tanta talla y/o de tan difícil y delicada gestión.


En la visita pude apreciar en primera persona, el excelente cuidado y mimo con que tratan a toda la fauna que utilizan en cada función. Por tanto en términos de mercadotecnia, nos encontramos ante un producto que funcionalmente tiene la capacidad de despertar un claro interés en el mercado. Es más, creo que, por lo que comenté entre bastidores, tratan de posicionarse como una alternativa al Circo del Sol (vanguardia circense contemporánea y punta de lanza en todos los sentidos, en este mercado del show portátil), buscando un espectáculo de calidad, pero con la aureola del circo de toda la vida. Desde mi punto de vista, en lo que respecta al espectáculo, sin duda lo logran. Es un “revival” de calidad.
Respecto al precio, poco puedo decir, puesto que fui “por la cara”, si bien, por lo que pude merodear en taquilla, su política de precios está bien trabajada (en base a una clara política de discriminación por precio), y por 10€ puedes ver la función. Mis entradas, en palco a pie de pista, eran estupendas, si bien, tienen el doble filo de ser presa fácil de los payasos, como así fue… (mi hermano menor tuvo que ruborizarse en plena pista ante la atenta mirada de sus sobrinos, demás familia y una carpa casi llena).
Pero llegamos a la pata coja: la comunicación; la afrontan de forma deficiente y sin duda, tienen en este ámbito, un aspecto de mejora muy importante para la eficiencia de la gestión del negocio. Por lo que he podido apreciar como ciudadano de Vitoria-Gasteiz, gastan sus bazas en la apuesta por el “marketing de guerrilla”, se vacían en el duro trabajo de empapelar la ciudad (entiendo que con los preceptivos permisos), involucran a los medios de comunicación locales, trabajando a destajo la publicity con algún que otro compromiso publicitario, sin dejar nunca de mencionar su acertado acuerdo con El Corte Inglés y la línea 902 para la venta de entradas, “montan el circo” sacando los elefantes por la ciudad y promocionados por la cadena Barceló, dan la oportunidad de poder dar de comer a los paquidermos en la boca, y… qué se yo, una retahíla de acciones que seguro se me escapan. Quizá no tanto como los que montan y desmontan la carpa, pero que… sudan un rato largo la ardua y repetitiva ejecución del plan de acción marcado para cada ciudad que visitan.
Obviamente el problema no está en la cantidad y sí en el enfoque o en la calidad de la comunicación. Ahí es donde los canadienses del Cirque du Soleil, les dan sopas con ondas. Su estilo elegante y vanguardista complementado con su divergente discurso (no comunican lo que hacen, pero sí las mareantes cifras de utillaje y medios que ponen en escena), cautivan al entorno y despiertan el deseo (emoción) de acudir a un espectáculo, enigmático al inicio, impecable durante y más que reconfortante al final. Ciertamente, su marketing roza la perfección, con una gestión del cliente impecable.
Sin bien, El Circo Mundial tiene su hueco, con un espectáculo de acreditada calidad, pero que necesita un giro de 180º en su revenido enfoque comunicativo. Por favor, querido “tío”, haz lo que puedas para que El Circo Mundial no siga siendo ELEFAN…TÁSTICO.
😉

2 respuestas a “Elefan…tástico”

  1. Asier dice:

    La comunicación circense siempre me ha resultado un tanto estridente, llena de clichés y con una tendencia a la hipérbole (con la consiguiente decepción en el momento de consumo). Pero, ¿acaso no es ese lenguaje parte de la magia del circo? Me daría mucha pena que se perdiera un modo de comunicar tan original y entrañable, tan auténtico. Esos carteles que adornan nuestras calles más que anunciar un evento, nos transportan a otros tiempos en los que la visita del circo suponía todo un acontecimiento en el pueblo.

  2. Apreciado Asier, no quiero prejudgar, pero en el mundo del espectáculo y también en el del circo, existen difrentes categorías de productos y paralelamente diferentes posicionamientos de marcas. Así, en el mercado, hay espectáculos circenses de diversas categorías, que generalmente se diferencian por la capacidad de su carpa (aforo), los artistas y los números circenses que realizan y, por últimos, la plazas que visitan. Ciertamente, con todos mis respetos, nos es lo mismo el circo que acude a una localidad de 10.000 habitantes, que el que visita una capital de provicia o el que sólo acude a ciertas metrópolis con isocronas de potencial consumo altamente valoradas. En cualquier caso, estoy de acuerdo en lo de la tendencia a la hipérbole,si bien se puede comunicar con más o menos categoría; pero, en lo que discrepo profundamente, es en que, éste estilo comunicativo vaya asociado a una decepción en el momento de consumo. Si un circo, aún abusando de la hipérbole comunicativa “con estilo”, tiene una oferta artística de calidad, la satifación de los clientes puede ser más que notable. Tu comentario lo vería tremendamente apropiado para las tantes y tantas soporíferas tardes de toros, tanto en plazas de pueblo, como en plazas de capitales y/o metrópolis con plazas de primer orden. 😉

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