Una Navidad de narices

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Así debe de ser, ya que estos días son los perfumes y las colonias las que llenan espacios y páginas en cualquiera de los medios que nos acechan. Las narices se afilan pero son los ojos los que se esfuerzan por no salirse de sus órbitas.


Las marcas más notorias intentan estar a la altura. Son fechas donde la presencia de cada una de ellas pelea por hacerse un hueco en un momento en el que la compra más que nunca se vincula a experiencias y sentimientos nada ajenos a los valores y compromisos que tan arraigados están (o deberían) en las propias marcas.
En este panorama de fuertes estímulos y emociones muy navideñas, cada uno de los sentidos juega un papel fundamental. Multitud de productos se cuelan en nuestras mentes a través de infinidad de impactos publicitarios, pero las marcas de perfumes se llevan el protagonismo. Destacan por sus anuncios, tan vistosos y brillantes. Nos hacen viajar, soñar, enamorarnos. La promesa de valor, la huella de la marca, en su camino por llegar con un mensaje claro y diferenciado hasta el consumidor, deja de lado formas semánticas que tienen más que ver con el significado y sentido de las palabras para entregarse a iconos e imágenes con un absoluto poder de atracción.
El objeto de culto es el cuerpo. El sentido del olfato aún siendo importante, pasa a un segundo plano y es la vista la que atrapa el verdadero mensaje de la marca gracias a innumerables estrategias de seducción. Casi desnudos, con un vestido a veces y sin él otras, posan y dejan adivinar la piel de sus protagonistas, que para éxito de la marca se ha de convertir en nuestra propia piel. Sólo así podemos introducirnos en la imagen del anuncio, en la secuencia del spot, en el que sigilosamente podemos robar el papel a los personajes que lo interpretan.
Eso le pedimos a la marcas. Desde una postura de consumo responsable pero también imaginativa, sensual, cálida, cercana, sorprendente…, debemos exigir la capacidad para crear atmósferas, escenarios reales o fantásticos, que nos permitan interpretar el papel que más nos apasiona en cada momento. Porque somos actores de un mundo en el que todo forma parte de un decorado en el que las marcas son el attrezzo.
Creo en el poder de las marcas que te hacen soñar, pero es indispensable ser un soñador para poder hacerlo.
Ahora, disfrutar de un torrente de sensualidad y erotismo viendo los 5 mejores spot de perfumes.

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