Vaya lío de tías

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He de reconocer que soy un adicto a las tías, Mildred, por supuesto, pero últimamente estoy un poco desconcertado. Resulta que en mis constantes visitas al Hiper y después de la compra de los alimentos básicos para una dieta sana y equilibrada, la inercia por el disfrute del paladar me lleva al lineal de pasteles, bollería, etc …, me paro, busco en la balda superior y termino metiendo en el carro un rico pastelito de mantequilla de mi adorada tia Mildred. Así, desde hace tiempo.
Ahora, este ejercicio, ya no es posible, y no porque los kilos hayan cambiado mi fisonomía. Este ritual que venia realizando desde hace años, incluso mis más allegados sufren ya de la misma adicción, sufrió un coitos interruptus, que me ha sumido en una ligera depresión.


Un día ocurrió algo inesperado, como por arte de magia, una de las marcas de tías más veteranas y buscadas del lineal, salió del armario, y se fundió en un abrazo con otra tía, de la que al final acuñó el nombre, tía Merry.
Yo todavía estoy desconcertado, ya no sé si es la misma tía que conocí cuando el acné sólo me permitía disfrutarla a pequeños bocados, o por el contrario, si en este alocado destape de marcas, se ha cambiado el nombre para buscar bocas más exigentes, más variadas, otras bocas donde mostrar sin reparo su infidelidad.
Echo en falta, que ese hiper, donde habitualmente realizo las compras no me haya avisado a tiempo, que no nos haya contado a todos nosotros, los consumidores de tías Mildred, porque un día nuestra venus del placer gustativo cambio su aristocrático nombre inglés para adoptar otro con un cierto estilo yanqui -Tia Merry-.
Tengo un cierto apego a las marcas, no me importa reconocerlo, y en este caso estoy confundido. Un envase similar, una marca parecida, será el efecto plagio, habitual en productos, envases y marcas, tan denostado porque nos viene de China.
Después de un tiempo de reflexión, he reconocer que el pecado me atrae más que la castidad. Finalmente me preparo para saborear la que a partir de ahora será mi nueva musa -Tia Merry- aunque no dejo de hacerme estas preguntas:
¿Bajo su similar envoltura y nombre, se esconde el mismo pastel?. ¿Sabemos si está amasado con los mismos ingredientes. Si está fabricado por las mismas manos artesanas?
Esa duda me corroe, si alguna o alguno puede resolverlas que no dude en contestar.

2 respuestas a “Vaya lío de tías”

  1. Jon dice:

    Tranqui, que me acabo de zampar un Tía Merry de kiwi y está igual de bueno que siempre!!

  2. Poco se puede añadir, salvo dos matizaciones:
    1) ¿es el hiper quien debe avisar sobre este cambio o en cambio es la propia marca quien “comunica” que ya no es la misma, que se ha “operado”?
    2) Las empresas, los “productores” tienden a igualar funcionalmente sus características, sus atributos, sus peculiaridades,… incluso hasta las copias, plagios, etc… lo realizan. Lo que nunca será copiado será la marca. Es “incopiable” (salvo excepciones, pero para eso están los juzgados) la experiencia que vivimos con cada marca, lo que sentimos desde el momento de la compra, el de consumo y también la fidelización y prescripción.
    ¿Serás capaz de prescribir ahora el placer de la tía Merry como has hecho con el de Mildred?

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