Creatividad vs. Tradición

¿Somos creativos los vascos; cómo pesa la tradición? Fueron algunas de las preguntas que estuvieron latentes en la jornada celebrada ayer en Otalora, Aretxabaleta, sobre ‘Capacidad creativa para la innovación’, organizada por el Cluster del Conocimiento. Una jornada interesante a la que asistimos unas 30 personas, entre ellas Edorta y yo.


Abrió la Jornada Ángel Sánchez, gerente de Ulma Carretillas Elevadoras, quien dio cuenta sobre un Taller de Creatividad realizado el año pasado por seis directivos de esta cooperativa con el objetivo de activar nuevas ideas a su negocio actual. Ángel Sánchez explicó las técnicas llevadas a cabo por el grupo: mapas mentales, brainstorming, analogías, metáforas, combinatoria, interrogatoria, matrices de valoración…a lo largo del taller, desarrollado durante tres jornadas fuera de las instalaciones de la empresa.
El responsable de Ulma Carretillas Elevadoras valoró muy positivamente los métodos y técnicas empleados, aunque confesó que no obtuvieron resultados positivos relacionados con el objetivo marcado inicialmente. Según se comentó en el debate posterior, este tipo de ejercicios de creatividad no suelen ser válidos o resultan insuficientes para la toma de decisiones estratégicas de gran calado, que están irremediablemente sujetas a agentes externos, las leyes del mercado.
A continuación, todos los participantes, divididos en cinco grupos de de 5-6 personas cada uno, realizamos una pequeña pero interesante práctica colectiva de mapas mentales.
En tercer lugar, intervino Jaione Ganzarain, del Departamento de Organización y Gestión Industrial de Mondragon Goi Eskola Politeknikoa. Ganzarain se mostró muy crítica con el maltrato que ha sufrido y sufre la creatividad en nuestro entorno. “El sistema educativo se encarga de cercenar toda la capacidad creativa del individuo y luego la universidad remata la faena”, afirmó. Ella lleva quince años trabajando temas de creatividad en el País Vasco y hasta hace muy poco tiempo la receptividad por parte de los responsables de la empresas hacia la posibilidad de fomentar esta facultad del ser humano era nula. Ahora están cambiando un poco las cosas. Puso como ejemplo la empresa Irizar, donde se realizan de forma sistemática talleres de creatividad, en los que participa personal de producción directa, que incluso no tienen nada que ver con la sección empresarial a la que corresponde el tema a debatir. En Mondragon Unibertsiatea también se vienen haciendo prácticas de este tipo con diversas empresas de MCC.
Conclusiones (algunas ideas que salieron en las ponencias y debate posterior):
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la capacidad creatividad del individuo es una facultad del ser humano maltratada desde que somos niños
– las empresas vascas, en general, han entrado en la Sociedad del Conocimiento a regañadiantes, tarde y porque no les ha quedado más remedio
– nuestra tradición industrial no es la mejor herencia para abordar los cambios de mentalidad que exigen las nuevas situaciones y escenarios a las que se tienen que amoldar nuestras empresas
– aún se confunde creatividad con mejora continua: para entender lo que es la primera se puede pensar en una persona enfrentada a un papel en blanco; la segunda es mejorar a partir de lo ya existente y conocido
– no todo es tan negro, abramos una ventana al optimismo: se están dando los primeros pasos para intentar cambiar las mentalidades (y como ejemplo, el éxito de esta Jornada).

2 respuestas a “Creatividad vs. Tradición”

  1. Begoña Pecharromán dice:

    No me parece que la creatividad quede fuera de la mejora continua . La creatividad en una empresa es necesaria para mejorar y para continuar con la empresa y esto siempre ha sido así. Por lo tanto las mejoras continuas pueden ser creativas o no. No creo que tiene que darse en las condiciones de un papel en blanco, o como si lo que se hubiera hecho hasta ahora no existiera. Es más, en mi opinión, es más difícil crear desde elementos concretos que ya se tienen. Ver un determinado negocio o empresa con otras “gafas”, con otros criterios, desde otro paradigma o desde un escenario imaginario es creativo y necesario para ser realmente innovador. El ejemplo de las carretillas Ulma es ilustrativo en este sentido. Han ido dejando atrás el verbo producir por el de alquilar y si se realmente se dedican a ello, podrán pensar en cómo dar ese servicio de una forma completa y original. Sólo ese giro de estar centrados en la produción a estarlo en el alquiler es un cambio cualitativo que puede traer muchas transformaciones a su negocio.

  2. Juan Luis dice:

    Nada más lejos de mi intención, Begoña, que intentar pasar por un experto en creatividad. Simplemente me dio la impresión de que había cierta confusión sobre estos dos conceptos y la recogí en el post.
    En la Jornada, Jaione Ganzarain, sobre todo, asoció creatividad con procesos divergentes y mejora continua con procesos convergentes. Aunque estoy de acuerdo en que la creatividad puede estar presente en un proceso de mejora continua (lo importante es mejorar y tampoco es tan importante qué técnica se utiliza; habrá empresas que, por su propia cultura, tendrán capacidad de innovar sin necesidad de “comerse la cabeza” con conceptos nuevos).
    De Bono (al que estoy tratando de leer ahora; antes sólo lo conocía de oídas) define que el pensamiento lateral, creativo, es para crear ideas; el pensamiento lógico es para desarrollarlas, seleccionarlas y usarlas.

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