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AZK, 30 años

AZK_30_años

Orgullosos de nuestro origen analógico y fascinados con el mundo digital en el que nos desenvolvemos en el día a día. Así definen Daniel Miguélez y José Ángel Iturbe, los dos fundadores de AZK, el cambio de era vivida en esta agencia fundada en 1988, hace ahora 30 años.

Estos dos licenciados en Bellas Artes iniciaron su andadura un año antes, en 1987, en el camarote de una vivienda de Arrasate-Mondragón. Un inicio propio de una startup tecnológica que sería a la larga, augurio de un largo recorrido por un sector al que supieron imprimir un carácter propio de respeto y camaradería, tanto con clientes como con colaboradores y proveedores.

Los 90 fueron una década muy agitada; se producen cambios, la familia crece y la agencia se traslada con todos sus bártulos a Aretxabaleta. Allí se vive la primera revolución tecnológica, se incorporan los primeros MacIntosh, desterrando de la noche a la mañana una forma de proceder forjada durante años.

Con el nuevo siglo, Agurtzane Elkoro y Gotzone Guemes se incorporan a la sociedad, aportando al proyecto más solidez y mucho respeto por el trabajo. Pero eran años de majadería económica y laboral, hay un extraño boom económico en el que los jonans conducían super vólidos, y los mercachifles y charlatanes iban de la mano. Años también de aprendizaje, de lo que hay y de lo que no hay que hacer.

En 2008, bajo la sombra de Lehman Brothers, se produce la vuelta a unas instalaciones más amplias, en Arrasate. Aquí es donde, tras dejar atrás años difíciles de coyuntura adversa, el proyecto sigue afianzándose y nutriéndose de savia nueva.

Viéndolo con la perspectiva que da el tiempo, uno de los principales cambios al que hemos tenido que adaptarnos, no sin dificultades, es a la posición que ocupa en estos momentos la comunicación y, por extensión la marca, en la estrategia final del cliente. En nuestros comienzos actuábamos como simples hacedores de aquello que la empresa demandaba, ahora es la agencia la que define y plantea las acciones, conjuntamente con el cliente.

Ofrecer proyectos reales, basados en la cercanía, el compromiso y el seguimiento continuo son la clave de AZK, la que nos permite soñar en un futuro que empieza hoy.

 

alfa

Alfa (1994)

Aspes (1994)

Aspes (1994)

Orkli

Orkli (1999)

Bettylou

Campaña Bettylou (2010)

Izena

izena

Edozein negoziotan izenak garrantzia handia du, marka batek izan dezakeen alderdi baliotsuena izateraino.

Inguruko norbaitek seme edo alaba bat izan behar duenean esaterako, ia derrigorrezko egiten zaigun galdera izaten da hurrengoa: Nola deitu behar diozue?

Markek, negozioek, enpresek, zerbitzuek, erakundeek… galdera bera egiten ote diete haien buruei sortzera doazenean? Ez da kontu hutsala honakoa, edozein marka hastapeneko urrats (garrantzitsua) baizik.

Baina zer da izena? Wikipedian zera jartzen du: Hizkuntzalaritzan, izena izaki, gauza edo haien multzo bat adierazteko erabiltzen den hitza da. Gaztelaniazko bertsioan “para distinguirlo de otros” esaldia ere gehitzen zaio…

Izena markaren enbaxadorea da, aurkezpen txartela. Eta zein da izen egoki bat? Sinpleak, errazak, zehatzak, intuitiboak direnak (Urmeneta etorri eta Kukuxumusu esan arte…)

Izenak, hartzaileari (bezeroari sarri) enpresa, erakunde, produktu edo zerbitzua ulertzeko orduan input lagungarri bat behar du izan. Arkakusoaren musua-z gaindi, izenak salgarria izan behar du, ulerterraza eta errepikakorra, gogoan izan dezagun eta erosketa prozesuan presente izateko. Gainera, bezeroari emozionalki kontaktatzea ahalbidetzen du.

Laburbilduz hau da Urmenetari esan ziotena (eta hari pareko belarri zulotik atera zitzaiona):

  • Esateko eta letreiatzeko erraza izan behar da
  • Ozenki esateko erraza izan behar du
  • Gogoragarria
  • Ahalik eta motzena

Mentoring: la difícil tarea de enseñar lo que uno cree que sabe

bilbao-mentoring-conferenceLa foto superior es de @rosaallegue. Daniel Miguélez es el primero de la derecha en la fila de arriba.

El mentoring o mentorizaje podría definirse como el proceso mediante el cual un miembro de una empresa con experiencia (el mentor) enseña, aconseja, guía y ayuda a otra (el mentorizado) en su desarrollo, invirtiendo tiempo y conocimientos. En mi primer acercamiento a esta disciplina he podido entender la difícil tarea de quien ha de organizar primero y programar después, en base a una cierta metodología, el conocimiento y la experiencia acumulada para que el trasvase al otro sea rápido y eficaz.

Con el tiempo acumulamos, seguro, cosas buenas pero también defectos e imperfecciones. Una tarea difícil y arriesgada es procurar distinguirlos, ya que el escudo de autodefensa, innato en cualquier persona, nos hace mucha veces inmunes a la autocrítica. Solo desde la objetividad y la valentía de otros profesionales y compañeros se pude hacer descabalgar al que aparentemente es el más experto de los jinetes. Aprender esto, creo que también forma parte del mentoring.   

Como punto de partida, esta posición se me antoja como un gran obstáculo. La posibilidad de que uno mismo esté errando en dicho proceso, al no reconocer claramente las verdaderas capacidades profesionales requeridas para la tarea, es algo que mantiene cierto grado de incertidumbre durante el tiempo que dura el contacto con el mentorizado. Al fin y al cabo, reconozco no haber pasado ningún examen que certifique dichas competencias.

Volviendo al principio, y dejando de lado las dudas razonables sobre si uno está o no capacitado para guiar a otros, he de decir que la invitación para desempeñar dicho papel partió desde Bilbao Ekintza, donde el trabajo desarrollado como asesor en Branding y Comunicación propició y facilitó mi participación en dicho programa.

Comenzar ya fue difícil. Diferentes empresas y emprendedores con atractivos proyectos, todos igual de animados e interesados, y a la espera de recibir el apoyo de un profesional bregado en asuntos de empresa y mercado. Elegir uno de ellos y a las personas que lo lideran, dejando fuera a otros, requiere de cierta desafección de la que no estoy dotado. Lo que viene después es el encontronazo entre dos voluntades, la de enseñar y la de aprender, entrecruzándose ambas.

El encontronazo lleva después al encuentro, sin lazos que dificulten la relación y el entendimiento. Reuniones, conversaciones y algún que otro café que permita desviar la atención hacia zonas limítrofes.

Sobre el resto del trayecto, he de decir que ha sido razonablemente satisfactorio. Quizá sinuoso en el trazado, pero con unas vistas que le hacen a uno ser prudente, pero optimista.

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El Ministerio del tiempo: más que una serie

 

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www.rtve.es

 

No cabe la menor duda de que la serie El Ministerio del Tiempo ha dado mucho de que hablar. El trabajo de los guionistas (impecable en cuanto a humor, acción, trama, personajes, fantasía…), la labor social que la serie realiza, más allá del entretenimiento, los actores…

En mi caso, en cambio, me gustaría hablar de lo que está más allá de la televisión, porque esta serie no es tan solo un producto que se consume los lunes de 22:15 en adelante.

Comencemos por el impacto en las redes sociales: Más de 52.000 seguidores en Twitter, más de 8.000 seguidores en la cuenta privada de Instagram, alrededor de 56.000 en Facebook y hasta un grupo de WhatsApp en el que cualquiera no puede entrar. ¿Existe alguna serie de televisión tan transmedia?

He aquí la “versión original” de equipo de contenidos del MdT: “No habrá episodio de la segunda temporada que no cuente con el acompañamiento de contenido transmedia que complete el argumento de la serie.”

Y así es. Las redes realizan un seguimiento exhaustivo pre, durante, y post de la emisión de cada capítulo. Personalmente, los contenidos .gif-s me parecen impresionantes.

Pero si todo ello fuera poco:

  • Existe una intranet, en la que solo pueden entrar aquell@s que tengan la clave, y en la que podemos encontrar contenidos que jamás podríamos imaginar: selfies de Amelia Folch, el tono para el móvil del ministerio o la lista de los funcionarios enfermos.
  • Comparte junto a Isabel y Prim el foro sobre la historia.
  • Además de las imágenes se cuida el audio, como en estos Podcast-s en los que el agente Julián Martínez recita su diario en Cuba.
  • Crean vídeoencuentros con los personajes
  • Y si aun así eres de l@s que no se mete en el papel van a realizar un episodio en realidad virtual (el primero de una serie).
  • Y cómo no, ya cuenta con su propia tienda con productos exclusivos diseñados por los fans.

Y sí, además, es una muy buena serie.